Ribera del Duero una historia perfecta

Clima septentrional, areniscas y temperaturas que favorecen condiciones de estrés hídrico. La Ribera del Duero tiene todos estos elementos dentro de sus características, y son precisamente estas variaciones la que la convierten en una de las regiones con los mejores viñedos y bodegas de toda la península ibérica.

Pero esta ribera también es la protagonista de una de las historias de amor más memorables de toda la vinicultura. Y es precisamente esta historia perfecta la que ha servido de inspiración para elaborar los mejores caldos de la comarca.

Una larga fila de tintos bien elaborados

Debido a sus particulares características climáticas, Ribera del Duero se caracteriza por producir cepas tintas, con gran cantidad de taninos y potente sabor en boca. Las variedades de Vitis vinífera más utilizadas según su relevancia son las siguientes:

  • Tempranillo.
  • Garnacha.
  • Cabernet-Sauvignon.
  • Merlot.
  • Malbec.

La producción del vino empieza en la vendimia, con la selección de las uvas y culmina con su paso en bodega. Durante el proceso de recolección se seleccionan cuidadosamente, para de manera posterior pasar al estrujado y despalillado. De esta manera se obtendrá el mosto ideal para procesar.

Al menos el 75? las uvas recolectadas deben pertenecer a la variedad Tempranillo o Tinta del País, ya que es considerada como cepa clave para la elaboración y comercialización de esta denominación de origen controlado. Otras, como la Garnacha, están permitidas en menor cantidad. El resultado es una variedad de caldos con distintos tipos de envejecimiento en barrica, cada uno con aroma y cuerpo particular, pensado para deleitar los sentidos de personas conocedoras.

La noble tradición de un linaje

La historia de la vinicultura se remonta a la antigua Fenicia, cuando los primeros viticultores se dedicaron a la domesticación y cultivo de la Vitis vinífera. Posteriormente, el cultivo, mejores cepas, técnicas de reproducción y demás elementos utilizados para el cultivo de la vid tuvieron su gran momento de protagonismo con la llegada de los romanos a Hispania. Tanto, que aunque parezca increíble, la región del Duero fue el lugar geográfico predilecto para surtir de vino a las ciudades que formaban parte del imperio.

Algunos de los lugares de la Ribera, como Aranda y Valbuena gozaron en su momento de gran popularidad, ya que allí se desarrollaron las técnicas de cultivo, producción y comercialización de cada una de las cepas que se conocen en la zona.

Pero no fue sino hasta mediados de los años 70 del siglo pasado cuando nació la denominación de origen controlado, tal como la conocemos hoy en día. Desde entonces, la Ribera del Duero abarca la producción de más de 200 bodegas en las provincias de Burgos, Valladolid, Segovia y Soria.

Características vinícolas

De acuerdo al tipo de vino y su comercialización, la Ribera del Duero admite la elaboración controlada de las siguientes variedades, cada una con un porcentaje y gradación diferentes:

  • Rosado: que comprende en su composición un 50? variedades tintas, con mínimo contacto con el hollejo, de tono rosa fresa y mínima gradación alcohólica.
  • Tinto joven: de tono rojo guinda, sabor fresco y mínimo paso en barrica. Son vinos que se comercializan antes del año o en los 12 meses posteriores a su vendimia.
  • Crianza: de no menos de 24 meses de envejecimiento. La mitad del tiempo el vino envejece en barrica de roble.
  • Reserva: abarca un periodo de envejecimiento de 36 meses, con un tiempo mínimo de 12 meses en barrica de roble. Ostenta un color rojo picota bastante intenso, con tonos rubí.
  • Gran Reserva: el tiempo total de envejecimiento es de 60 meses, con un tiempo mínimo de dos años en contacto con roble. Su color es rojo cereza.

Sus variaciones organolépticas cambian según el tipo de vino, pero es frecuente la presencia de notas amaderadas, de caza y aromas a frutos rojos, con gran carga tánica.

Calidad certificada

Todos los caldos que se producen en esta región siguen estrictos controles de calidad y se rigen por un riguroso proceso de mezclado, el cual garantiza el éxito del producto final. Se trata de una cuidadosa selección que tiene como objetivo no solo producir los mejores vinos, sino también garantizar la calidad de la producción. La producción vinícola de la Ribera del Duero es, ante todo, la permanencia de una tradición a lo largo del tiempo. Una historia perfecta.