Las propiedades del vino tinto

Las propiedades del vino tinto

¿Por qué no tomar un vino tinto? No solo porque es riquísimo, desde la antigüedad se ha demostrado que tiene múltiples beneficios para la salud y es por ello que en muchas culturas se tiene la costumbre de incluirlo en las comidas.

Los múltiples beneficios del vino tinto

No se trata de degustar un buen vino, estudios han confirmado estos últimos años sus maravillosos beneficios para la salud. Veamos cuáles son sus propiedades y de seguro que después de conocerlas no tendremos dudas para tomar una copa al día y disfrutar encantados de incluirlo en la dieta.

  • Rico en minerales. Zinc, magnesio, litio, calcio y potasio, son minerales excelentes para el cuerpo. En el caso del zinc, es un increíble aliado para mantener las defensas; el magnesio ayuda a disminuir los niveles de estrés que muchas veces se elevan debido al trajín del día a día; el litio, indispensable para el sistema nervioso y en relación al calcio y el potasio, favorecen al equilibrio iónico y eléctrico.
  • Evita la infección de las vías urinarias. Por ser rico en propiedades antioxidantes y astringentes, ayuda a mantener al margen las bacterias que se suelen alojar en la vejiga y riñones, mejorando las funciones de filtrado de los mismos.
  • Previene el envejecimiento prematuro. Se ha comprobado que, el compuesto de la piel de las uvas tintas es excelente para retardar el envejecimiento prematuro siempre que se consuma de forma moderada.
  • Favorece la memoria. Debido a su contenido de propiedades vasodilatadoras es capaz de combatir enfermedades como la demencia o degenerativas en el cerebro.
  • Disminuye la aparición de infecciones en las encías, la caries y dolor de garganta. Las uvas tienen compuestos que una vez fermentados impiden la aparición de estreptococos y bacterias relacionados con las caries al igual que la gingivitis y el dolor de garganta, por lo tanto, no hay porque dudar y acompañar las comidas con una copita de vino tinto.
  • Disminuye los porcentajes de padecer cáncer de pecho. Las semillas de uvas tintas en conjunto con productos químicos reducen los estrógenos y aumentan la testosterona, ideal para cuando las mujeres están es la etapa de premenopausia, evitando así las posibilidades de padecer cáncer de pecho.
  • Ayuda a reducir el colesterol. Por ser rico en polifenoles como el resveratrol, una sustancia rica en antioxidantes, ayuda a cuidar los vasos sanguíneos lo que evita la formación de coágulos y reduce lo que comúnmente se llama “colesterol malo”.
  • Protege de las quemaduras graves causadas por el sol. El vino tinto contiene flavonoides que ayudan a reducir los perjudiciales efectos de los rayos ultravioleta y que dañan las células de la piel.

Para quienes presumen del buen gusto

Vino Ribera del Duero es un exponente reconocido en España para quienes aman el buen vino. Los de de Bodegas Torremoron fundamentalmente son tintos y cuentan con técnicas avanzadas de cultivo y producción lo que hace que sean de excelente calidad.

Las bodegas Ribera del Duero utiliza la uva tempranillo, conocida también como “Tinta del País” y la cual forma parte de más del 90? la producción no solo por su excelente calidad, sino por ser una exigencia de las normativas del Consejo Regulador.

¿Por qué beber estos vinos?

Ribera del Duero es la mejor denominación, ¿por qué?

  • Tradición enológica. Conforman un relevante apartado en la viticultura de España, aunque es una denominación que se creo en los años 80 su producción se remonta al siglo IV A.C.
  • La uva Tempranillo como excelencia. Se elaboran en su mayoría con este cultivo autóctono de España. Es una fruta que se caracteriza por un dulzor y aroma exquisitos, perfecta para elaborar vinos jóvenes o de largo tiempo de crianza.
  • Por su consistencia. Su color intenso cuenta con un potente aroma que varía según el tiempo de envejecimiento y es equilibrado en la boca, una de las claves que buscan los amantes de esta bebida.
  • Por su afinidad. Los vinos Ribera son un gran compañero de mesa por su increíble maridaje con cualquier alimento. Una botella de Ribera del Duero es sinónimo de distinción y la manera segura de disfrutar. Existen muchas marcas, calidad y productores, pero hay que acertar en la elección no solo para agradar el paladar sino también por la salud.

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Roble y vino, un idilio de amor.

Roble y vino, un idilio de amor.

Muchos de los secretos que contiene el vino se concentra en su estrecha relación con la madera, y esto ocurre mientras se cumple el tiempo de maceración. Los vinos ribera del Duero son reconocidos precisamente por conservarse en barricas de roble americano o francés, y entregar todo su ser al aroma y el sabor.

El arte de elaborar esta bebida en España data de tiempos medievales, al menos en Castilla, donde ha tenido un gran auge. De ese legado aprendimos y conservamos la mística y la pasión de los antepasados que se distinguieron por almacenar la botellas en las bodegas subterráneas llamadas Torremorón.

Idilio de sabores

El amor busca no solo una promesa, sino cumplirse plenamente en sus demostraciones. De manera que tenemos a la mano un brebaje que desborda juventud, pero también el esplendor de un Gran Reserva. Estas características denotan su Denominación de Origen Ribera del Duero, un señalamiento ineludible de su calidad.

Los artesanos dedicados a la elaboración del producto en las Bodegas Torremorón se proponen impresionar sensorialmente a los paladares, acentuando la sutileza de los sabores, más allá de la simple sensación química, física y biológica.

Los sentidos se iluminan por las siguientes razones:

  • Al descubrir la untuosidad.
  • Cuando se precisa el brillo.
  • Por la aspereza del trago.

Todas y cada una de estas propiedades provocan una fiesta de la sensualidad. En este orden, un análisis organoléptico viene a ser el método que da cuenta de esa unión idílica que se origina precisamente en una barrica de roble.

Historia de amor y roble

En efecto, el vino encontró en la materia del roble la relación perfecta para lograr convertirse en un producto sublime. El papel que desarrolla este tipo de madera en el proceso de vinificación es histórico y data de tiempos que involucran a los pueblos celtas, a los griegos y romanos.

En estas barricas continuó forjándose el relato sobre su resistibilidad y la forma práctica de manipularlo y proceder a su conservación. Pero no solo la relación permite todo lo anteriormente dicho, sino que también lo afina y mejora su calidad.

Atributos de una pasión

Uno de los principales atributos del roble es que tiene la capacidad de darle modificaciones favorables a las características que subyacen en el vino. A ello se une una parte mecánica que impermeabiliza los gases y los líquidos que emanan de su elaboración, lo que impide que pueda corromperse su composición.

El roble concede esa complejidad latente en el cuerpo del trago. Le confiere sabor y aroma, por lo que los paladares se contagian de recuerdos que acuden recubiertos de encantadoras especies.

Escoger el roble

Según informes botánicos, existen más de 250 categorías de robles. Sin embargo, para lograr los resultados deseados por la tonelería destacan el roble francés y el blanco americano. Ambos se utilizan frecuentemente para el proceso de producir una bebida de calidad.

  • Roble francés: la madera es tratada con un corte especial que sigue la línea de los radios medulares, que son los encargados de movilizar la savia a través del árbol. Este material le  proporciona al vino aromas suaves donde se junta el sabor a vainilla, especialmente.
  • Roble americano: la madera se corta con una sierra sin tomar en cuenta la disposición de los radios. Ofrece un sabor y aroma a resina.

 

Elegir el tipo de roble es una decisión de gran valor en la trascendencia de una bodega

 

Amores de roble

Los conocedores, que han vivido de elaborar vinos en la ribera del Duero, reconocen que esta madera tiende a suavizar su textura, hasta llegar a estabilizarlo. A esto se suma una sensación agradable que se eleva en forma redonda en la boca, producto de la polimerización de los taninos.

La magia que propone el roble está plena de sabores y aromas muy originales y diversos. Es por eso que hace posible identificarle algo de chocolate y coco, vainilla, tabaco y café, o caramelo ahumado.

Estos amores entre el roble y el vino expresan las transformaciones que concurren en su cuerpo y que obedecen a una naturaleza fisicoquímica, que conforma un estado ideal y su influencia para que se cumpla el proceso de conservación y envejecimiento.

En las barricas de roble se lleva a cabo la etapa cumbre de una bebida que aspira a la calidad y cuya misión es hacer felices a los paladares, no solo de los catadores locales sino también de los que conviven en el espacio global, donde la bodega ha sembrado sustanciosos éxitos con los vinos ribera del Duero.